Turismo de salud en Tacna: requisitos para hoteles de calidad

El turismo de salud en Tacna tiene un motor fronterizo claro: los procedimientos odontológicos y oftalmológicos pueden costar hasta un 70 % menos que en Chile. Esta diferencia atrae a visitantes que no siempre realizan una estancia convencional.

Turismo de salud en Tacna: requisitos para hoteles de calidad

Muchos necesitan varias noches, desplazamientos programados, descanso después de una intervención y condiciones de alojamiento compatibles con una recuperación sin complicaciones operativas.

El volumen de entrada confirma la dimensión del mercado. En 2024 accedieron 497.769 turistas internacionales por el Puesto de Control Fronterizo Santa Rosa. El 89,9 % procedía de Chile. No todo este flujo corresponde a pacientes médicos, pero establece una base de demanda para los hoteles situados en Tacna y para los negocios que trabajan con clínicas, consultas, laboratorios y servicios de transporte.

La oportunidad no consiste en colocar una etiqueta sanitaria sobre el establecimiento. En Perú no existe, según la información disponible, una licencia específica obligatoria para un supuesto hotel médico. El alojamiento debe cumplir la regulación sectorial aplicable a los establecimientos de hospedaje, las exigencias municipales y las condiciones de seguridad e higiene. La adaptación al turismo de salud es, sobre todo, una decisión de operaciones, inversión y segmentación comercial.

El perfil del paciente chileno y su impacto sobre la ocupación

El paciente que cruza la frontera para recibir atención odontológica u oftalmológica presenta una estructura de estancia distinta a la del turista comercial. La duración depende del tratamiento, de las revisiones y de las indicaciones del profesional sanitario. En algunos casos viaja solo. En otros, lo hace acompañado por un familiar que también necesita alojamiento, alimentación y transporte.

Esta diferencia modifica la lectura de la tasa de ocupación. Una habitación ocupada por un paciente puede generar más noches vendidas que una reserva de paso, pero también exige una gestión más precisa. Las cancelaciones, los cambios de fecha y las ampliaciones de estancia pueden estar vinculados al calendario clínico. El hotel necesita capacidad para ajustar la reserva sin bloquear inventario durante periodos innecesarios.

El segmento puede dividirse en varios perfiles operativos:

  • Paciente ambulatorio. Se desplaza a la clínica durante el día y utiliza el hotel como base de descanso. Necesita horarios previsibles, transporte coordinado y una habitación funcional.
  • Paciente en recuperación. Puede requerir más tiempo en el establecimiento y una reducción de desplazamientos. La accesibilidad, el ascensor y la facilidad para recibir alimentos adquieren mayor peso.
  • Acompañante. No consume servicios médicos, pero sí genera ingresos por alojamiento, restauración, lavandería, conectividad y transporte.
  • Paciente de revisión. Vuelve a Tacna para controles posteriores. Es un perfil que puede favorecer reservas repetidas si el establecimiento mantiene una relación operativa estable con las clínicas.
  • Grupo familiar. Combina tratamiento médico con compras u otras actividades fronterizas. Su comportamiento de gasto y ocupación es diferente del paciente individual.

La hotelería no debe confundir demanda potencial con demanda garantizada. El dato de entradas por Santa Rosa mide el flujo internacional, no el número de pacientes ni el porcentaje de ocupación hotelera atribuido al turismo de salud. Ese desglose no está establecido en la información disponible. Por tanto, la inversión debe apoyarse en reservas reales, acuerdos comerciales verificables y datos internos de estancia, no únicamente en el volumen fronterizo.

La demanda médica puede aumentar las noches vendidas, pero solo mejora el margen de beneficio si el hotel controla los costes y adapta su operación al ciclo del paciente.

Qué cambia en la previsión de ingresos

El turismo comercial suele concentrar la demanda en determinados días y temporadas. El turismo de salud puede distribuir las estancias de otra forma, con reservas vinculadas a citas médicas y tratamientos. Esto puede contribuir a reducir los cuellos de botella de la temporada baja, pero no elimina la necesidad de gestionar precios, disponibilidad y costes variables.

Para medir el segmento, el hotel debería separar al menos estas variables:

  • número de reservas asociadas a tratamientos, clínicas o consultas;
  • noches vendidas por paciente y por acompañante;
  • porcentaje de ampliaciones de estancia;
  • cancelaciones motivadas por cambios clínicos;
  • ingresos adicionales por transporte, alimentación y lavandería;
  • coste de limpieza, atención y coordinación por reserva;
  • margen de beneficio por habitación y no solo ingreso bruto;
  • tasa de ocupación de las habitaciones accesibles o adaptadas.

La métrica relevante no es únicamente cuántas habitaciones se ocupan. Una reserva con tarifa reducida, cambios constantes y costes de coordinación elevados puede generar menos rentabilidad que una estancia comercial de menor duración. El análisis debe considerar el ingreso neto después de comisiones, descuentos, servicios incluidos y horas de personal.

Marco normativo para los establecimientos de hospedaje

La primera condición para operar en este mercado es cumplir la regulación general de hospedaje. Para obtener la clasificación o categorización como hotel, de una a cinco estrellas, el establecimiento debe solicitar el certificado ante el Gobierno Regional correspondiente y ajustarse a los requisitos de equipamiento y servicios del Decreto Supremo n.º 001-2015-MINCETUR.

También deben observarse las exigencias de infraestructura establecidas en la Resolución Ministerial n.º 005-2019-VIVIENDA. Estas normas no convierten al hotel en un centro sanitario. Definen las condiciones sectoriales que corresponden al alojamiento según su clasificación y características.

La adaptación al turismo de salud debe construirse sobre esa base. El hotel no puede presentar como servicio propio una atención médica que corresponde a una clínica, un consultorio o un profesional sanitario. Tampoco debe anunciar asistencia clínica, administración de medicamentos o supervisión de tratamientos si no dispone de la autorización y del personal que correspondan a esas actividades.

La separación de responsabilidades es operativamente necesaria:

ÁreaResponsabilidad del hotelResponsabilidad del centro sanitario
AlojamientoHabitación, limpieza, recepción y mantenimientoNo corresponde
TratamientoNo diagnostica ni intervieneDiagnóstico, procedimiento y seguimiento clínico
TransportePuede coordinar traslados con proveedoresPuede indicar horarios y necesidades del paciente
MedicaciónNo administra fármacos sin base legal y operativaPrescripción, instrucciones y control médico
RecuperaciónFacilita descanso y condiciones de estanciaDefine restricciones y atención posterior
Datos personalesGestiona la reserva y la información necesaria para el servicioGestiona la historia clínica y los datos sanitarios

Este límite protege al establecimiento frente a errores de operación. Un hotel puede atender a pacientes. No por ello debe asumir funciones sanitarias.

Licencias y documentación de base

Antes de diseñar servicios especializados, la dirección debe comprobar que la documentación ordinaria del establecimiento está vigente. La operación puede verse interrumpida si existe una deficiencia en licencias municipales, seguridad o condiciones sanitarias.

La revisión debe incluir:

1. Licencia municipal de funcionamiento. Debe corresponder a la actividad que se desarrolla en el local y mantenerse vigente.

2. Certificado de Inspección Técnica de Seguridad. Las autoridades verifican su vigencia en los operativos de fiscalización.

3. Clasificación o categorización hotelera. Cuando el establecimiento opere bajo una categoría oficial, debe cumplir los requisitos aplicables.

4. Condiciones de infraestructura. Las áreas comunes, habitaciones, circulaciones y servicios deben ajustarse a la normativa correspondiente.

5. Protocolos de higiene y mantenimiento. Deben ser ejecutables, registrables y conocidos por el personal.

6. Relación con proveedores externos. El transporte, la alimentación y otros servicios deben contratarse con empresas que puedan responder por su actividad.

La documentación no debe guardarse como un expediente estático. La gerencia necesita un calendario de vencimientos, responsables asignados y evidencias de mantenimiento. El coste de esta gestión es menor que el impacto de una clausura, una sanción o una interrupción de ventas.

Fiscalización sanitaria y seguridad del alojamiento

Las autoridades locales y de salud pública realizan operativos en establecimientos de hospedaje para comprobar la higiene de dormitorios y servicios higiénicos, además de la vigencia de la licencia municipal y del Certificado de Inspección Técnica de Seguridad.

Para un hotel que recibe pacientes, la higiene no puede reducirse a una apariencia correcta durante el horario de visitas. Debe existir un sistema de trabajo repetible. La limpieza de habitaciones, baños, textiles y zonas de contacto debe integrarse en los turnos normales, con responsables definidos y registros que permitan detectar fallos.

El establecimiento debe prestar atención a los puntos que generan más incidencias operativas:

  • limpieza y desinfección de baños;
  • renovación y estado de ropa de cama y toallas;
  • ventilación de las habitaciones;
  • mantenimiento de ascensores y zonas de paso;
  • iluminación suficiente en accesos, pasillos y baños;
  • eliminación rápida de residuos;
  • disponibilidad de agua y productos básicos de higiene;
  • revisión de barandillas, escalones y superficies deslizantes;
  • respuesta ante averías de climatización o agua caliente;
  • conservación de alimentos si se ofrece restauración.

El turismo de salud añade una variable: el huésped puede tener movilidad reducida temporalmente. No es necesario convertir todas las habitaciones en espacios clínicos, pero sí identificar las barreras que pueden dificultar la estancia. Una cama con acceso limitado, un baño estrecho o una ducha sin elementos de apoyo pueden generar incidencias y reclamaciones.

Seguridad sin convertir el hotel en una clínica

El protocolo de recepción debe establecer qué puede hacer el personal y qué debe derivarse a un servicio sanitario. Los empleados pueden facilitar un número de emergencia, llamar a un servicio de transporte o avisar al acompañante conforme a los datos autorizados. No deben emitir diagnósticos ni recomendar tratamientos.

También conviene definir el tratamiento de la información. La reserva puede requerir datos de contacto, fechas de estancia y necesidades de accesibilidad. No es necesario que el hotel solicite detalles clínicos que no sean imprescindibles para prestar el alojamiento. Pedir información médica sin una finalidad operativa aumenta el riesgo y no mejora la gestión.

La comunicación con una clínica debe hacerse con autorización del huésped y mediante canales controlados. El personal de recepción no debería compartir diagnósticos, resultados o instrucciones médicas con terceros. La función del hotel es coordinar la estancia dentro de sus competencias.

Infraestructura hotelera para pacientes médicos

La inversión en infraestructura debe responder a problemas concretos. Un hotel no obtiene retorno de inversión por instalar equipamiento que no resuelve una necesidad del huésped o que el personal no puede mantener. La prioridad es eliminar fricciones durante la llegada, el descanso y los desplazamientos.

Accesibilidad y movilidad

El primer bloque de adaptación corresponde a la movilidad. Algunos pacientes pueden caminar con normalidad; otros pueden necesitar apoyo temporal después de una intervención. La dirección debe conocer las características reales del edificio y no basarse solo en la descripción comercial.

Conviene revisar:

  • acceso desde la calle hasta recepción;
  • existencia y funcionamiento del ascensor;
  • anchura de puertas y zonas de giro;
  • distancia entre habitaciones y ascensores;
  • altura de la cama;
  • facilidad de acceso al baño;
  • tipo de ducha y riesgo de resbalones;
  • iluminación nocturna;
  • posibilidad de entregar alimentos o artículos en la habitación;
  • disponibilidad de una habitación en planta baja cuando proceda.

La adaptación puede ser gradual. Primero deben corregirse los obstáculos de bajo coste y alto impacto, como iluminación, señalización, superficies deslizantes o distribución del mobiliario. Las obras mayores deben justificarse con datos de ocupación, demanda y margen de beneficio esperado.

Habitaciones y descanso

El paciente no busca necesariamente una habitación con más elementos. Necesita previsibilidad. El ruido, los cambios de habitación y las interrupciones de limpieza pueden afectar a la recuperación y aumentar la carga de recepción.

Una política operativa específica puede incluir:

  • asignación de habitaciones alejadas de ascensores, escaleras o zonas de reunión cuando el huésped lo solicite;
  • franjas de limpieza acordadas con el cliente;
  • mantenimiento preventivo de climatización y agua caliente;
  • información clara sobre horarios de desayuno y servicio de habitaciones;
  • posibilidad de ampliar la estancia según disponibilidad;
  • canal único para comunicar incidencias;
  • registro de preferencias de accesibilidad sin almacenar información clínica innecesaria.

Estas medidas deben traducirse en procedimientos. Si dependen de la voluntad individual de un recepcionista, su aplicación será irregular y generará cuellos de botella.

Alimentación y servicios complementarios

La alimentación puede ser un punto de riesgo si el hotel promete opciones que no puede mantener. El establecimiento puede ofrecer horarios flexibles, menús sencillos o entrega en la habitación, siempre que disponga de capacidad y cumpla las obligaciones sanitarias que correspondan a su actividad.

No debe presentar una dieta como terapéutica ni asociar un menú a una indicación médica sin la participación del profesional competente. La alternativa operativa consiste en ofrecer opciones previamente definidas y permitir que el huésped elija conforme a las instrucciones recibidas de su centro sanitario.

El transporte merece el mismo criterio. Coordinar un traslado con una empresa externa puede mejorar la puntualidad y reducir incidencias, pero el hotel debe dejar claro quién presta el servicio, cuál es el precio y qué ocurre ante un retraso. La falta de coordinación entre recepción, conductor y clínica puede provocar horas improductivas, reclamaciones y pérdida de confianza comercial.

Servicios hoteleros especializados y control de costes

Los servicios especializados no deben evaluarse por el número de prestaciones que aparecen en una tarifa. Deben medirse por su efecto sobre la ocupación, la duración de la estancia y el margen de beneficio.

Un paquete puede incluir alojamiento, transporte y alimentación. Si el precio se fija sin calcular horas de personal, comisiones de terceros, costes de desplazamiento y consumo adicional de suministros, la venta puede incrementar los ingresos y reducir la rentabilidad.

La estructura de costes debería separar:

  • coste directo de la habitación;
  • limpieza adicional o cambios de textiles;
  • horas de recepción y coordinación;
  • comisiones de clínicas o agencias, si existen;
  • transporte contratado;
  • alimentación incluida;
  • costes de cancelación y cambios;
  • descuentos por estancias prolongadas;
  • mantenimiento de equipamiento específico.

El cálculo debe hacerse por reserva. Las tarifas cerradas para pacientes pueden ser útiles, pero no deben ocultar los costes. Una estancia larga con precio reducido solo es conveniente si mejora la previsión de ocupación y mantiene un margen operativo suficiente.

Relación con clínicas y profesionales

La relación comercial con clínicas dentales, oftalmológicas y otros centros debe basarse en funciones delimitadas. El hotel puede negociar tarifas corporativas, cupos de habitaciones o canales de reserva. La clínica puede informar de las fechas aproximadas del tratamiento. Cada parte mantiene la responsabilidad sobre su servicio.

La dirección debe evitar acuerdos que obliguen a mantener habitaciones vacías sin compensación o que permitan cambios ilimitados sin reglas. El inventario hotelero es un recurso financiero. Bloquearlo durante fechas de alta demanda puede generar un coste de oportunidad superior al ingreso previsto por el acuerdo médico.

Un contrato o acuerdo operativo debería definir, como mínimo:

  • número de habitaciones o disponibilidad estimada;
  • plazo de preaviso para reservar;
  • condiciones de modificación;
  • política de cancelación;
  • persona responsable en cada organización;
  • forma de pago;
  • tratamiento de incidencias;
  • límites de responsabilidad;
  • uso permitido de marcas y comunicaciones comerciales.

No es necesario convertir la relación en una estructura compleja. Sí es necesario evitar acuerdos verbales que dejan los costes y las obligaciones sin asignar.

Beneficios fiscales y registro como prestador turístico

El registro como prestador de servicios turísticos calificado ante MINCETUR puede permitir a los hoteles aplicar la exoneración del Impuesto General a las Ventas, IGV, en los servicios de alojamiento y alimentación prestados a ciudadanos no residentes.

Este beneficio no debe tratarse como una reducción automática aplicable a cualquier cliente extranjero. La empresa debe verificar los requisitos, la documentación y la forma correcta de registrar la operación. También debe distinguir al huésped no residente de otros consumidores que no cumplan las condiciones exigidas.

Desde el punto de vista financiero, el efecto fiscal debe incorporarse a la contabilidad y a la política de precios. No basta con reducir el importe de una tarifa. La gerencia tiene que conocer:

  • qué servicios pueden acogerse al tratamiento aplicable;
  • qué documentación acredita la condición del cliente;
  • cómo se registra la nacionalidad o residencia conforme a la normativa;
  • qué operaciones quedan fuera;
  • cómo se revisan las liquidaciones;
  • qué controles internos evitan errores de facturación.

La ventaja fiscal puede mejorar la posición competitiva frente a otros alojamientos, pero una aplicación incorrecta expone al establecimiento a ajustes y costes posteriores. La decisión debe revisarse con el área contable o con un asesor tributario familiarizado con la normativa peruana.

La exoneración fiscal solo genera valor cuando la documentación, la facturación y el control interno funcionan con el mismo nivel de precisión que la venta.

Cómo adaptar un hotel en Tacna sin sobredimensionar la inversión

La adaptación debe ejecutarse por fases. El error más frecuente es invertir primero en elementos visibles y posponer los procesos que sostienen el servicio. Una habitación adaptada no resuelve una llegada mal coordinada, una limpieza irregular o un transporte que no aparece a la hora acordada.

Fase 1: diagnóstico de la operación actual

La dirección debe analizar los últimos meses de actividad y separar el segmento médico del resto de la demanda cuando sea posible. Las variables básicas son la tasa de ocupación, la duración media de la estancia, el ingreso por habitación disponible, las cancelaciones y el coste de atención.

También hay que revisar el recorrido completo del huésped:

1. búsqueda y contacto;

2. confirmación de la reserva;

3. llegada desde la frontera;

4. desplazamiento a la clínica;

5. descanso y alimentación;

6. revisiones o ampliación;

7. salida y facturación.

En cada etapa deben identificarse los cuellos de botella. Si el problema está en la coordinación del transporte, una reforma del baño no resolverá la pérdida de reservas. Si la incidencia está en la accesibilidad, un descuento en la tarifa tampoco será suficiente.

Fase 2: correcciones operativas

La segunda fase debe concentrarse en cambios de bajo coste y rápida ejecución:

  • crear una ficha de preferencias de alojamiento;
  • establecer horarios de limpieza flexibles;
  • asignar un responsable de reservas médicas;
  • preparar información de transporte;
  • definir un protocolo de incidencias;
  • capacitar a recepción en límites de actuación;
  • fijar reglas para ampliaciones y cancelaciones;
  • establecer una lista de proveedores homologados.

La formación debe ser concreta. El personal necesita saber cómo registrar una necesidad de accesibilidad, cómo llamar a emergencias, cuándo contactar con un acompañante y cuándo derivar una consulta a la clínica. No necesita desempeñar funciones médicas.

Fase 3: inversión física

Solo después del diagnóstico conviene valorar obras y equipamiento:

  • mejora de iluminación;
  • adecuación de baños;
  • eliminación de obstáculos;
  • renovación de colchones y mobiliario deteriorado;
  • control acústico en habitaciones;
  • instalación o mantenimiento de ascensores;
  • creación de una zona de espera;
  • mejora de señalización;
  • equipamiento para facilitar la entrega de alimentos.

Cada inversión debe compararse con una hipótesis de ingresos y costes. El retorno de inversión puede proceder de una mayor ocupación, de estancias más largas, de una tarifa superior o de la reducción de incidencias. Si no existe una relación medible con alguna de estas variables, la prioridad financiera probablemente sea baja.

Fase 4: medición y ajuste

La operación debe revisarse de forma periódica. Un cuadro de mando sencillo puede incluir:

  • tasa de ocupación del segmento médico;
  • noches por reserva;
  • ingreso medio por huésped;
  • margen de beneficio por paquete;
  • porcentaje de ampliaciones;
  • cancelaciones;
  • reclamaciones relacionadas con accesibilidad;
  • incidencias de transporte;
  • coste de personal por reserva;
  • repetición de clientes o derivaciones de clínicas.

El resultado debe compararse con el resto del negocio. Si el segmento médico tiene una tasa de ocupación elevada, pero produce un margen inferior por los servicios incluidos, la estrategia de precios necesita ajustes. Si aumenta la duración media y mantiene costes controlados, puede justificar una mayor inversión.

Errores que reducen la rentabilidad

La entrada en el turismo de salud suele fracasar por decisiones operativas mal delimitadas, no por falta de demanda potencial.

Prometer atención médica dentro del hotel

El alojamiento puede facilitar la estancia, pero no debe anunciar servicios clínicos que no está autorizado a prestar. Este error confunde al cliente, aumenta la responsabilidad del establecimiento y puede generar conflictos con los profesionales sanitarios.

Usar el volumen fronterizo como previsión de ocupación

Las 497.769 entradas internacionales registradas en 2024 muestran el tamaño del flujo por Santa Rosa. No indican cuántos visitantes necesitan habitación ni cuántos son pacientes. La previsión debe construirse con datos de reservas, derivaciones y comportamiento real de los clientes.

Aplicar descuentos sin calcular el margen

Una tarifa reducida para clínicas puede mejorar la ocupación y empeorar el resultado. El análisis debe incluir limpieza, personal, transporte, alimentación, comisiones y coste de oportunidad del inventario.

Solicitar información clínica innecesaria

El hotel necesita conocer las condiciones de alojamiento que afectan a la operación. No necesita recopilar diagnósticos, resultados o tratamientos si esos datos no son imprescindibles. La información médica debe permanecer bajo la responsabilidad del centro sanitario y del paciente.

Ignorar al acompañante

El acompañante puede representar una parte relevante de los ingresos de la reserva. Si el hotel solo diseña la habitación del paciente, deja sin resolver alimentación, conectividad, transporte y necesidades de estancia del segundo huésped.

Convertir una adaptación parcial en una promesa general

Disponer de una habitación accesible no significa que todo el edificio sea accesible. La comunicación debe describir con precisión las condiciones disponibles: planta, ascensor, baño, dimensiones y posibles limitaciones.

Posición competitiva de Tacna en el turismo de salud

Tacna cuenta con dos factores que sostienen la demanda potencial: la proximidad con Chile y la diferencia de costes en determinados procedimientos médicos. El turismo comercial y el turismo de salud pueden compartir alojamiento, transporte y servicios, pero no deben gestionarse como segmentos idénticos.

El paciente valora la coordinación y la previsibilidad. El turista comercial puede priorizar ubicación, precio y horarios. La empresa hotelera que diferencia ambos perfiles puede ajustar la distribución de habitaciones, las tarifas y la planificación de personal.

La inversión hotelera en Tacna debe partir de esta distinción. El mercado fronterizo ofrece volumen, pero la rentabilidad depende de la capacidad de transformar parte de ese flujo en estancias con margen suficiente. Para ello se necesitan cumplimiento normativo, infraestructura funcional, acuerdos claros con centros sanitarios y medición constante de los costes.

El turismo de salud en Tacna no exige crear una categoría legal de hotel médico. Exige operar correctamente como establecimiento de hospedaje y añadir servicios compatibles con las necesidades del paciente. La ventaja competitiva se obtiene cuando la promesa comercial coincide con la capacidad real del edificio, del personal y de los proveedores.

La secuencia adecuada es directa: regularizar la base documental, medir la demanda, corregir los cuellos de botella, adaptar las habitaciones necesarias y revisar el margen de beneficio por reserva. La tasa de ocupación es una métrica de volumen. El retorno de inversión depende de lo que queda después de prestar el servicio.

Preguntas frecuentes

¿Necesito una licencia especial para convertir mi hotel en un centro de turismo de salud?
No, en Perú no existe una licencia específica para hoteles médicos. El establecimiento debe cumplir con la regulación general de hospedaje, las exigencias municipales y las normas de seguridad e higiene vigentes.
¿Cómo puedo atraer a pacientes chilenos a mi hotel en Tacna?
La oportunidad reside en establecer acuerdos comerciales con clínicas y profesionales sanitarios, ofreciendo servicios coordinados de transporte, alimentación y habitaciones adaptadas a las necesidades de recuperación.
¿Qué debo tener en cuenta al adaptar mis habitaciones para pacientes?
Debe priorizar la accesibilidad, como la facilidad de acceso al baño, la altura de la cama, la iluminación adecuada y la eliminación de superficies deslizantes, sin necesidad de convertir todas las habitaciones en espacios clínicos.
¿Es recomendable ofrecer paquetes de servicios médicos dentro del hotel?
El hotel puede ofrecer servicios complementarios como transporte o alimentación, pero no debe anunciar ni prestar atención médica, ya que esa responsabilidad corresponde exclusivamente a los centros sanitarios y profesionales de la salud.
¿Cómo afecta el turismo de salud a la rentabilidad del hotel?
Puede mejorar la ocupación en temporada baja, pero la rentabilidad real depende de controlar los costes variables, como la limpieza adicional, la coordinación de servicios y las comisiones, asegurando que el margen neto sea positivo.