La crisis de ocupación en Tulum: los hoteles caen por debajo del 20%
La tasa de ocupación hotelera en la zona costera de Tulum cae por debajo del 20%, según datos publicados por Quintana Roo Hoy y atribuidos a David Ortiz Mena, presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano.

La cifra representa una contracción de 10 puntos porcentuales respecto al año anterior y un indicador claro de que el destino pierde margen de beneficio sobre una base operativa ya tensionada.
Tendencia a la baja desde mayo
Los hoteles de Tulum acumulan cinco meses consecutivos con ocupaciones reducidas. Ortiz Mena, que también preside la Asociación de Hoteles de Tulum, explicó que el ciclo bajista arrancó en mayo y se prolongará, según sus estimaciones, hasta octubre. El esquema todo incluido no queda al margen: los centros que operan bajo este modelo se sitúan por debajo del 30%. En términos operativos, la caída sostenida erosiona la rentabilidad por habitación disponible y compromete la cobertura de costes fijos. "Hemos sostenido bajas ocupaciones desde mayo. Continuamos con estas bajas ocupaciones, unos 10 puntos porcentuales menos al año anterior, y vamos a estar con estas ocupaciones hasta octubre", señaló el directivo antes del Informe de Gobierno del presidente municipal Diego Castañón Trejo.
Cuellos de botella identificados
El sector hotelero de Tulum señala dos ejes críticos. El primero es el transporte: la ausencia de un tarifario oficial para el servicio de taxi afecta a la experiencia del visitante y, por extensión, al retorno de inversión del destino. El segundo es la necesidad de reforzar la oferta de servicios antes de la temporada invernal, periodo en el que se concentra la expectativa de recuperación. Ambos frentes funcionan como variables independientes que inciden sobre la tasa de ocupación: sin una mejora verificable en la experiencia del turista, el repunte invernal quedaría limitado en su alcance.
Variables a monitorizar
La expectativa del sector apunta a una reactivación a partir de octubre, sustentada en la temporada alta de invierno. Los indicadores que confirman o desmienten esa hipótesis son tres: evolución semanal de la ocupación durante septiembre y octubre, avance efectivo en la regulación del tarifario de taxi y nivel de reservas anticipadas para el periodo invernal. Una prolongación de la ocupación por debajo del 20% más allá de octubre obligaría a revisar la política tarifaria y la estructura de costes fijos de los establecimientos afectados, con un impacto directo sobre el margen de beneficio de la próxima campaña.